Descubrí la combinación perfecta entre atención profesional, esmerada y personalizada; anfitriones que están para servir sin invadirte, encarnando protagonismo en la labor de hacer tangible la expresión genuina de la calidez patagónica; sabores y aromas que te encanten, conocimiento avezado del territorio, estándares internacionales en hospitalidad y la tarifa justa por lo que ofrecemos.
Los años nos han conducido a la evolución, para continuar
manteniendo vigentes nuestra identidad, todo nuestro bagaje
del camino heredado y del transitado propio en la senda de
la herencia.
Nuestra vocación de servir, desde el anhelo de marcar una
diferencia y un liderazgo, en un escenario de una oferta
dinámica y competitiva.
Aún somos Angelina. Aún somos la diferencia.
Angelina es la comunión del esfuerzo y el compromiso de
un equipo de trabajo que sabe de disciplina, de solidaridad,
de decoro, de humildad, de respeto y, por sobre todos los
atributos, sabe de honor.
La inspiración de la mejora y evolución continuas, la
satisfacción de servir a nuestros huéspedes en la búsqueda
de colmar expectativas e inquietudes, con la felicidad
brotando en cada rol desempeñado con orgullo para cada
miembro de un staff de estrellas, cada una con su particular
brillo propio.
Todas haciendo culto a la pertenencia, conforman, definen
y construyen a diario el espíritu y el alma de Angelina.
El staff, sumado al bagaje heredado, son los caracteres
que nos otorgan la singularidad:
el no parecernos a nada.
“Hospitalidad no es solamente servir. Es conseguir que una experiencia permanezca en la memoria.”
Alquimia con técnica. Recetas heredadas y custodiadas,
recreadas con rigor científico.
Aromas que ensimisman en la atmósfera subliminal de nuestro
desayuno, que conduce a crear la memoria emotiva fijando
la experiencia Angelina, de Esquel como destino indeleble
y de todos los recuerdos que obligan al regreso,
al volver a elegirnos.
El deleite, el disfrute de los caracteres organolépticos
en un espacio y un tiempo al que le invertimos dedicación,
esmero y mejora.
Por ello no es solamente desayuno y alguna reacción
de Maillard.
Es también anhelo.
No somos nada más que equipamiento tope de gama puesto
a tu servicio para inducir el sueño y gozar de un descanso
reparador, para relajar y disfrutar en tu estadía.
Somos además la resistencia y la resiliencia de seguir
siendo utopía. Somos el relato de la realidad del arrebato,
del rapto de uno y todos los sueños, de nuestros sueños
de prosperidad en un paraíso bendecido, donde hasta ahora
todas las administraciones y todas las políticas han
conspirado para extinguirnos.
Entonces somos manifiesto. Somos panfleto contestatario
a los inútiles perniciosos que atentaron, en acción u
omisión, para que nuestro esfuerzo valga exponencialmente
más.
Y queremos que lo sepas como huésped para que valores
nuestra oferta con esa componente esforzada,
que nos distingue y nos fortalece.
La identidad no se improvisa.
Se hereda, se construye y se honra.